Lavado de oídos

 ¿Quien debe realizarlo? ¿El medico de atención primaria o el Otorrino?

La mayoría de las limpiezas de oídos mediante lavado son fáciles y no conllevan complicaciones, siendo realizadas por enfermeros e indicados por médico de familia, pero en los últimos años la incidencia de estas complicaciones va aumentando significativamente pues con gran desconocimiento de la patología de oído se indican estas practicas, creyendo que el tapón de cerumen en casi la única patología existente en el oído. En los centros de Salud, se entrega un documento de consentimiento informado que debe firmar el paciente, advirtiendo de las posibles efectos secundarios y complicaciones lo cual pone de relieve que esta practica no esta exenta de riesgos.

Las incidencias más frecuentes en el curso y después de un lavado de oído, son dolor, vértigos, sangrado de oído, acúfenos, infecciones, perforaciones de tímpano etc. Estas posibles complicaciones surgen, unas veces por defecto de técnica del que realiza materialmente el lavado de oído( médico de familia o enfermero), pero otras veces por inconveniente o incorrecta indicación del médico de familia.

En el último apartado del consentimiento informado de lavados de oídos, que manejan los Centros de Salud “ Otras Alternativas” dice textualmente : Derivación al Otorrino para extracción mediante aspiración, cuando su médico lo considere oportuno.

Precisamente en este punto, en hacer un lavado o no, indicado por el médico de familia está la clave de evitar complicaciones y poder realizar diagnósticos correctos, y menos en técnicas defectuosas por parte de enfermeros que son los que materializan el lavado.

En la actualidad, esta práctica en el Sistema sanitario público, lamentablemente es así. Para disminuir la presión asistencial a nivel de las consultas de otorrino, los médicos de familia asumen esta responsabilidad.

Después de una largo recorrido como especialista en Otorrinolaringología, estoy convencido que las indicaciones de un lavado de oído las debe hacer un otorrino, si bien existen pacientes con necesidades de limpiezas de oídos, conocidos, diagnosticados, sin patología acompañante, que pueden ser atendidos directamente en la consulta de enfermería, como cualquier paciente crónico: diabéticos hipertensos.

Los médicos de familia, y mucho menos, los enfermeros, no deberían asumir la responsabilidad de indicar y realizar una limpieza de oído a un paciente que acude por primera vez a la consulta presentando un tapón de cerumen ,ya que los riesgos son mayores y además, al margen de que surjan o no complicaciones, existe la posibilidad de coexistencia de otra patología grave que puede pasar desapercibida y cuyo pronóstico depende de diagnóstico y tratamiento muy precoz, tal como es el caso de las sorderas debidas a enfermedades de oído interno, ante las cuales el médico de familia no dispone de ningún método diagnóstico en su consulta para poder descartarlas, enfermedades de oído interno que son irreversibles cuando luego nos llegan tardíamente a la consulta del especialista.

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